Restaurante Txakoli Simon en Artxanda (Bilbao)

Este fin de semana he tenido visita en casa, todo fue mas o menos improvisado y es que el mismo sábado a las 11 de la mañana recibía un SmS de mi buen amigo Txetxu diciendo que se venia a Bilbao y a ver si tenia un hueco en mi casa para alojarle, como villa osaba siempre esta abierta para un amigo el pinteño se puso en camino y a las 17:30 ya le tenia en Basauri.

Después de una comida rápida a base de cous cous con pollo y verduras nos fuimos de cañitas por Basauri y después a iniciar al bueno de Txetxu en el noble de arte de pillarse un buen pedo a base de zuritos por la calle somera del casco viejo bilbaíno. tras unas paradas en el Nekane, el Jonen, el Soiz 3… nos fuimos a casa con la sensación de haberlo dado todo y sobre todo sabiendo que el día siguiente seria aun mas grande.

de potes por someraCon el gran Txetxu tomando algo en el Soiz 3

A las 15:00 se presento en mi pueblo de adopción Pablo I de Santander, un tío grande de volumen y más grande aun de forma de ser, sin pensarlo mucho nos montamos en su coche y subimos hasta el Txakoli Simon del monte Artxanda.
Artxanda es una de las zonas de recreo favoritas de los Bilbaínos a medio paso entre Sondika y Bilbao ha sido históricamente uno de los pocos lugares verdes de Bilbao (gracias a dios ahora tenemos bastantes mas), un lugar donde las cuadrillas hacían barbacoas, donde las familias hacían picnic los domingos y donde ahora la comunidad ecuatoriana de Bilbao hace sus fiestas con música a todo trapo los domingos 🙂

txakoli simon en Artxanda

Ahí podemos encontrar el Txakoli Simon, para muchos uno de los mejores sitios para comer un chuleton a la brasa de todo Bilbao, había ido muchas veces a comer ahí pero la cuestión era, ¿¿estaría a la altura de los dos gourmets que me acompañaban??.

pablo y Txetxu en el Txakoli Simon

El menú fue mas o menos claro, dos chuletones con sus respectivas patatas (como no quedaban chuletones de kilo nos pusieron de kilo y algo), un plato de huevos con morcilla para picar, el pan y dos botellas de agua (si, ya se que lo ideal hubiese sido un buen vino pero a los tres que íbamos a comer se nos unió nuestra amiga la resaca y no había manera). La cuenta fue clara, cada chuleton sale a 36 €, el plato de morcilla, patas y huevos a 8, el agua a 3 cada botella (ya llevamos 83 €) y los 10 € que nos quedan hasta alcanzar los 93 que costo la comida son de las patatas y el pan para tres personas.

El chuleton estaba espectacular, muy tierno y la morcilla también eso si, para mi realizaron varios sacrilegios que no son dignos de un lugar como este.

chuleton txakoli simon bilbao

1- Las brasas las hicieron con liquido inflamable y algunos cachos de carne traían el aroma del producto químico, esto para mi fue IMPERDONABLE, si me voy a gastar seis mil de las antiguas pesetas en un chuleton no me lo jodas haciendo unas putas brasas con un producto químico que va a dar un toque a la carne!!!!!!! Fueron muy pocos trozos en los que me paso, pero los suficientes como para darme cuenta.

2- La sal gorda, un chuleton sin sal gorda por encima es como un athletic sin bizkaitarras, como Queen sin Fredy Mercury o como el ayuntamiento de Bilbao sin azkuna…le falta algo, pues eso mismo le pasaba al chuleton, hombre, échale sal gorda y dale un poco de vidilla!!!! nos vino el chuleton con muy poca sal gorda, tan poca que no llegaba ni aun puñado.

3- las brasas debido al método de elaboración eran muy vivas y provocaba que la carne se hiciese mucho y además demasiado rápido, esto para muchos no será un problema pero para mi que me gusta la carne poco hecha si que puede llegarlo a ser aunque en verdad domino las carnes crudas y las muy hechas, yo acojo a todas y las doy un hogar en mi estomago.

4- la morcilla a base de esperar a sacarla con los chuletones se quedo fría, entiendo que siendo un lugar donde la comida se va sacando con turno de espera quieran sacar todo junto, pero no pasa nada por sacar primero un plato si se ha elaborado un poco antes.

Después de meternos los dos chuletones, los huevos, las patatas y demás Pablo nos invito a un valenciano que estaba de muerte, además de ser generoso en cantidad estaba elaborado con zumo natural y la parte de licor fue generosa. Cada valenciano salio a 6 € por cabeza (gracias Pablete!!)

A pesar de que os pueda parecer que no disfrute de la comida no os debéis quedar con esa sensación ya que disfrute como un enano, tal vez si mi estomago hubiese estado mejor podíamos haberlo regado con un criancita o tal vez le hubiésemos dado mas tute (aunque no sobro nada).

Quitando el tema del producto químico de las brasas diré que disfrute mucho de la carne, estaba un poco sosa para mi gusto pero no es nada que no se pueda remediar pidiendo un poco mas de sal gorda, eso si, cuidado al ir donde la chica y decirle “sal, gorda!!” ya que igual sale y os unta un par de guantazos por sopla gaitas 😉

Os recomiendo sin lugar a duda el Txakoli Simon, uno de los lugares míticos de Artxanda y de Bilbao y uno de los sitios a los que acudía con mi aita cuando era txiki y que ya por eso tendrá siempre un 10 para mí. Un sitio donde se come muy bien y donde podréis disfrutar de un buen chuleton.

http://www.txakolisimon.com/
Camino San Roque 89 – 480150 Bilbao (Bizkaia)
94 445 74 99
info@txakolisimon.com
Carta

Restaurante Las Olas en Santander

Este domingo, después de pasar una noche de sábado muy agradable con unos amigos de Madrid y Santander, mi amigo Pablo me llevo al restaurante “Las Olas”. Un restaurante que esta en un enclave perfecto, frente a la playa y con vistas al mar.

Pablo, Oscar, Laura y Chelo

El día era un típico día cantábrico, la lluvia caía suave pero constante y las olas rompían sin cesar contra las rocas mientras la estatua del pescador se mantenía firme resistiendo el envite de estas. Un día perfecto para rematarlo con una comida excepcional.

Mi amigo Pablo nos había hablado de este restaurante diciendo que el pescado era acojonante y que la paella era la mejor paella de toda España. Y a pesar de que mi amigo Oscar “el madrileño” refunfuñase por ir a un restaurante tan ligado a la mar y no poderse llevar un pescado de roca a la boca hicimos caso al anfitrión y nos pedimos una paella de marisco.

Pero como no solo de paella vive el hombre y tras tomar unas cañitas nos decidimos por abrir apetito con una ensalada mixta ( 9€), tabla de pulpo a la gallega (14 €), unas rabas (8 €) y unas croquetas caseras de carne ( 6€).

El pulpo estaba delicioso, tierno, bien cocinado y el toque justo de pimentón y sal. En pocas palabras, estaba perfecto, mi señora que le copio asco al pulpo en un viaje a Vigo (la mezcla de albariño y pulpo puede ser letal a veces) se decidió a probarlo y dio su bendición al primo lejano del Pulpo Paul que nos estábamos metiendo entre pecho y espalda.
Pulpo a la Gallega

Las croquetas estaban también deliciosas, me encanto su forma irregular y pequeña ya que sin duda es un indicador de que eran caseras a más no poder y del sabor…que puedo decir del sabor…nada que no me haga la boca agua. Vale que las croquetas son una de mis debilidades pero es que estaban riquísimas…solo comparables a las croquetas de mi señora madre y las del bar ziaboga del casco viejo bilbaíno 🙂

De las rabas y la ensalada a pesar de que estaban buenas no daré más datos porque no dejan de ser eso…rabas y ensalada 

Ya con la tripa algo llena y con la alegría que nos iba dando el cresta rosa (8 € la botella) que habíamos pedido para acompañar el arroz y los entrantes llego la paella de marisco.

No se si será la mejor paella de España (11 € por persona) como decía mi amigo Pablo pero la paella estaba de muerte.
Un 10 en sabor y en acompañamiento (y no me refiero a mis amigos…que también). La Paella venia con su cigalita por cabeza, sus gambitas, chirlitas, mejillones…una delicia.

Paella de Marisco

Para los mas quisquillosos lo único que se puede decir es que el arroz no estaba muy suelto pero bueno…no le doy mas importancia porque la presentación, sabor y demás eran perfectos.
Además (y como muestra de que se come muy bien) el restaurante estaba hasta la bandera, lo que dificulta la elaboración de los platos sin duda.

Después de la paella toco el turno de los postres, Pablo y yo, por un problema de alcoholismo que no viene al caso, nos tomamos un valenciano (4,50 €) pero pude catar la tarta de queso (casera, 3,50 €) de mi amigo Oscar y el “cactus de membrillo” (3,50 €) que pidió Laura. Estaba todo riquísimo la verdad, aunque para mi gusto el “cactus de membrillo” era extremadamente dulce y tenia un toque acido que puede que no guste a todos.

Para rematar la faena dejare dos apuntes, nos invitaron a los cafés y a las copas que no eran moco de pavo (3 cremas de orujo, 1 orujo de hierbas y cuatro cafés) y el servicio era excelente, todos muy agradables y simpáticos. (Mi amigo Oscar llego a insinuar que el restaurante hacia un casting de camareras…porque todas le parecían guapas)

Puntuación que le doy al restaurante: un 10 sin lugar a dudas, por 129 € comimos los 5 como reyes.

Lo mejor: La calidad de los ingredientes y el sabor de lo platos, si juntas esto y lo pones frente a un mar embravecido y lo sumas a una buena compañía…
Yo desde luego volveré a probar los pescados y la parrillada de marisco.

Lo peor: que hay que ir en coche, pero merece la pena, además si vas en verano puedes pasar el día en la playa y después ir a comer…

Restaurante Las Olas
Dirección Barrio corbanera 89
Teléfono 942342027
Santander

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