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Restaurante El Campanu en Llanes (Asturias)
06 Agosto 2012 por De Buen Comer

El día 4 de agosto es el cumpleaños de mi hermana Nekane y el 8 el de mi madre Tella, por ese motivo y aprovechando que tanto ella como mi madre estaban ya veraneando en el pueblo asturiano de Celorio (Llanes) nos decidimos a acercarnos el fin de semana allí y celebrarlo comiendo en el restaurante “El Campanu”.

El Campanu es el restaurante al que siempre iba con mi madre y mi padre cuando era un poco más joven y delgado y queríamos celebrar algo en Llanes, por ello le guardo muy buen recuerdo y siempre estará entre mis lugares favoritos, por ello cuando decidimos acercarnos a ver a mi ama y hermana no dude en donde debía reservar mesa.

Como teníamos mesa reservada a las 15:00 del sábado y como Llanes siempre esta lleno de turistas que copan y abarrotan las calles y parkings nos acercamos un poco antes de la hora al pueblo, para la causa ya habíamos reclutado un rato antes al gran Jesús de la Cruz García, más conocido mundialmente como el gran Txus que no es de la familia pero como si lo fuese.

Para la comida pedimos tres entrantes a compartir y un plato principal cada uno, todas las veces que habíamos ido a comer al Campanu habías aprendido la lección de pedir poco al ser las raciones bien grandes, esta vez vimos que como todo eso también había cambiado.

Llegó el primer entrante, unas croquetas de queso y huevo cocido que sin ser nada del otro mundo se dejaban comer, para mi gusto estaban un poco flojas de sabor. Eso si, la bechamel perfecta, muy fina pero lo dicho, flojas de sabor (aunque ya sabéis que soy un enamorado de los sabores fuertes). La ración era la típica docena, no esta mal ya que por su precio (7 €) en la mayoría de los sitios te suelen dar media docena.

Después de las croquetas llegó un fijo en las visitas de mi familia al restaurante, el revuelto de setas y gambas, un revuelto que tal vez está bien para compartir tres personas pero no para 5 que éramos. El plato era muy sabroso tanto que para el resto de comensales estaba salado. Para mi que un restaurante te sirva un plato salado es un error imperdonable, es un error o bien de concentración (no acordarse de si he puesto sal o no) o bien de inexperiencia. Si a mi no me queda un plato salado en casa…¿¿como es posible que le quede a un profesional de la cocina??
Un revuelto que de estar en su punto de sal hubiese sido delicioso no puede pasar del aprobado por ese fallo garrafal. Su precio es de 12 €.

Antes del plato principal llegó el plato de jamón ibérico, un buen plato de jamón cortado a cuchillo y a loncha pequeña que estaba bien sudado y tenía un sabor delicioso. Un entrante perfecto, poco más puedo decir. El plato de jamón sale a 20 € el plato.

Después de los entrantes tocó el momento de los platos estrella, mi hermana, Txus y yo nos decantamos por el San Jacobo (no se porque no le llaman cachopo), mi madre por un Xargo a la plancha y mi novia Laura por unos pimientos rellenos de ternera.

A pesar de haber catado todos los platos que se pidieron para probarlos y dar mi opinión en el blog me centraré en el cachopo que es el plato que yo pedí y que siempre pido cuando voy al Campanu.

Lo primero que debo decir es que es el cachopo más pequeño que he comido nunca comiendo a la carta en Asturias. Hace años el cachopo del Campanu servíaa para comer sin necesidad de tomar un entrante previamente, esta vez de no haber comido nada más me hubiese quedado con hambre. Por los 18 € que cuesta te comes un pedazo cachopo en el bar Borizu de Celorio que no se lo salta un gitano.

Debo decir que me decepciono un poco, para que os hagáis una idea deciros que me comí el mío, un tercio del de mi hermana Nekane, medio pimiento relleno de mi novia Laura y un buen cacho de pescado de mi madre. Eso antes era impensable.
De sabor el cachopo estaba muy rico, tal vez lo único que le puedo achacar es que el queso era muy flojo de sabor, los que siguen mi blog saben que me gustan los sabores fuertes y este queso era muy suave.

Los pimientos rellenos, este plato prometía mucho estéticamente cuando lo sacaron, dos pimientos de considerable tamaño naturales (generalmente siempre ponen de bote) y asados en el propio restaurante. Digo prometían porque sequedó en eso, los pimientos estaban sin pelar, algo que puedo hacer yo en casa, pero no en un restaurante, además el relleno era carne picada así sin más, sin nada de gracia. De sabor estaban muy ricos eso si, pero claro, era pimiento asado con carne, era imposible que estuviese malo. Como dato a mejorar no hubiese estado mal que nos hubiesen indicado que el pimiento tenía algún palillo sujetando los pimientos, porque mi novia casi se lo traga. El precio de los pimientos era de 11 € el plato.

El xargo que comió mi madre estaba muy rico, estaba bien hecho y tenía un gran sabor, me comí una cuarta parte del mismo y debo decir que a pesar de que cuando lo probé estaba ya frío me encanto su sabor. Su precio es de 21 €, si lo vais a probar preguntar el precio antes ya que los pescados frescos varían su precio según el precio de la lonja o el mercado y si no queréis llevaros un disgusto después es mejor que preguntéis, el precio del kilo es de 30 € (o al menos cuando nosotros lo pedimos).

La comida la acompañamos con su pan recién horneado (1€ cada uno), dos botellas de agua (2,50 cada una) y dos botellas de crianza rioja Coto que salió a 11 € por botella. Después de la comida (de la que mi madre y hermana salieron llenas y contentas) tomamos en la terraza del restaurante un escocés (txetxu y yo) y tres cafés para las señoritas que nos acompañaban.

El precio total de la comida ascendió a 168,90 € y en notas generales debo decir que estuvo bien, tal vez soy un poco mas critico con el Campanu porque para mi es un lugar especial al que guardo mucho cariño.
Los platos principales salvo los pimientos que no tenían nada especial eran buenos y muy ricos, la calidad de los ingredientes es excepcional y debo recalcar que la educación y las buenas maneras de la camarera que nos atendió fueron en todo momento magníficas.

Si vais a Llanes de veraneo y queréis daros un homenaje no dudéis en pasaros por el Campanu, seguro que no os decepciona. Si pasáis os agradecería que me dejéis vuestras impresiones.
Tenéis más datos sobre restaurantes en Llanes en otros artículos de mi blog.

Comer en Llanes

Restaurantes en Lanes

llanes

El Campanu
Calle de la Calzada
Llanes
985 40 10 21

Restaurante Batzoki del Casco Viejo de Bilbao
26 Abril 2011 por De Buen Comer

Aprovechando la semana santa y después de ver al Athletic ganar el derby vasco a la real sociedad decidimos juntar a la cuadrilla e ir a comer y tomar unos vinos.
El día comenzó en el casco viejo con unos “potes” por barrenkale y las calles más cercanas ya que la comida (tras una barbacoa fallida) decidimos celebrarla en el batzoki del Casco Viejo de Bilbao.

La comida empezó mal, teníamos reservada una mesa para 10 personas a las 15:15 de la tarde y por un error al apuntar la reserva nos toco esperar una hora en la barra del batzoki. Al menos nos invitaron a un vino, pero vamos…la comida no empezaba muy bien.

Con este retraso de una hora nos sentamos a comer,por la espera nos invitaron a unas cazuelitas de chorizo a la sidra para compartir (una para cada cuatro), el chorizo estaba muy rico y para nada grasiento como suele ocurrir con este tipo de plato.

Parecía que todo iba bien pero ya vimos que los camareros tenían prisa y que nos iban a estar sacando los platos uno tras otro para acabar pronto. Lo que faltaba…nos hacen esperar una hora y encima sacando los platos uno tras otro y lo mas rápido posible.
Si hemos entrado tarde por vuestra culpa, porque NO habéis apuntado bien la hora es problema vuestro, bastante que hemos esperado en lugar de irnos, vamos a pagar 30 € por un menú así que al menos ten la decencia de servir las cosas como dios manda.


El menú eso si, estaba muy rico. Al respecto ninguna queja (salvo el asunto de la piedra que os comentare mas tarde), la comida estaba bien realizada y estaba riquísima, todo en su punto perfecto.

Para comer teníamos para compartir un surtido de ibéricos con pan tumaca, ensalada de queso de cabra y piquillos con piña y vinagreta suave, hojaldre crujiente de mantequilla relleno de setas y hongos.

Estaba todo riquísimo, los ibéricos eran muy buenos, la ensalada estaba rica y la piña le daba un toque muy fresco y el hojaldre era insuperable eso si, a mi amigo Iker le toco una piedra dentro de un hojaldre, si, si, ¡¡¡UNA PIEDRA dentro del plato!!! Y no una chinita, la piedra tendria unos 2 o 3 centímetros de largo y uno o dos de ancho, menos mal que Iker se dio cuenta pronto y no se la tragó.

Lo peor además de encontrar la piedra fue que al decírselo a la camarera nos dice un “si, ya veo que es una piedra” con un tono como de cabreo, ¿¿¿perdona??? Me metes una hora tarde, me sacas los platos casi sin masticar el anterior y encima me metéis una piedra en uno de los platos y…¿¿¿la culpa es mía???

La razón que nos dieron es que al ser hongos de piedra se les colaría alguna, si sois aficionados a los hongos (mi madre en temporada siempre va al monte y trae la cesta llena) sabréis que los hongos hay que lavarlos antes de comerlos y en ese momento se ve bien lo que es hongo, lo que es tierra y obviamente lo que es una piedra, lo que me lleva a pensar que o bien no lavaron los hongos o lo hicieron sin prestar atención.

De segundos platos y ya para cada comensal teníamos entrecote con patatas, muslo de pato asado con cama de pasta fresca, bakalao al pil pil y revuelto de langostinos y champiñones.

Yo probé el bacalao y el pato y debo decir que como los entrantes estaban buenísimos, en lo referente a la comida no tengo ninguna pega ya que estaba todo delicioso y muy bien preparado.

De postre nos ofrecieron un surtido de postre que si fue decepcionante, consistía en un sorbete de champagne y limón acido que era sosísimo y no tenia sabor a nada, mousse de queso fresco y confitura de naranja que estaba rico, tenia un sabor fuerte a queso pero estaba bueno, helado de fresas del bosque y sus coulins que era un helado sin mas y tarta bombón de chocolate sobre dulce de leche que yo esperaba como agua de mayo…y que no dejo de ser un pastelito de chocolate.

De la comida el postre fue lo peor de todo ya que como he dicho tanto los entrantes como el plato fuerte era una delicia.

Lo que no me pareció bien es que cobrándote 30 € el menú de vino te den un cosechero de rioja cuando en casi todo el casco viejo en los menús de fin de semana te añaden una botella de crianza rioja. El vino no estaba malo pero no es lo esperado en un menú especial de fin de semana.

A favor:
En pleno casco viejo, cercano a la plaza nueva, a las 7 calles, a Unamuno…
La comida deliciosa y bien realizada

En contra:
Esperar una hora a pesar de tener reserva
Encontrar una piedra dentro de los hojaldres y el tono con el que contestaron al reclamarles (educadamente por cierto)
Las prisas que tenían después para acabar de trabajar que son comprensibles, pero voy a pagar por comer y quiero comer a gusto y repito, fue un error suyo.

Yo no creo que vuelva a comer en mucho tiempo, fue un cúmulo de cosas, errores…que hizo que saliera (saliéramos) poco contentos con el restaurante. Aunque debo reconocer que sin la espera y la piedra mi opinion del lugar hubiese sido totalmente diferente, esperemos que sea un mal día.

Batzoki del Casco Viejo de Bilbao

Menu fin de semana

C/ Tendería, 17 bajo
Tfno. Reservas: 94.679.22.30

 


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