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Restaurante El Social en Bilbao
17 Junio 2011 por De Buen Comer

El pasado día 10 de Junio nos acercamos a comer al bar “El Social” de la calle Hurtado Amezaga de Bilbao, solemos hacer una comida mas o menos cada trimestre y solemos coger un restaurante que este cerca de la oficina para que la gente que tiene que trabajar a la tarde lo tenga a mano y pueda arañar unos minutitos mas.

El menú de “El Social” prometía mucho y nos entro a todos por el ojo, así que allí nos dirigimos, por cosas del trabajo en lugar de entrar a las 14:30 que teníamos la reserva nos toco entrar a comer a las 15:00. Una putada para nosotros por tener que salir mas tarde y una putada para las chicas del social por tenerlas que hacer esperar 🙁

Una vez que ya estábamos todos entramos a comer, nos pusieron en el piso de arriba donde estábamos solitos para comer y podíamos hablar tranquilos sin molestar a nadie.  El sitio la verdad que no es que tenga una decoración que se pueda decir que es la leche, pero si fuimos allí es para comer y no para ver la decoración del lugar.

Comenzamos a pedir la comida, de primero yo me pedí la ensalada, un hojaldre relleno de bonito, pimiento rojo asado, cebolla  y pesto negro. Si lo se me pido otra cosa, el plato no es que estuviese mal, estaba rico, pero no me aporto nada. Un hojaldre partido por la mitad y relleno de todos los ingredientes que he puesto arriba. Además la ración me resulto pequeña (y no solo a mi, ya que lo comentamos entre varios que lo pedimos) y me abalance a por el pan como mi perro Barney.

De segundo pedí el risotto de arroz púrpura con setas y lascas de queso, lo primero que me sorprendió fue que el risoteo estuviese de segundo plato ya que siempre lo he visto de primero, pero como el resto no me llamaba mucho me decidí por él.

El plato estaba riquísimo, tenia un sabor único, me encanto (de hecho se lo cocine al día siguiente a mi novia en casa, ya os pondré la receta). ¿¿La pega?? Que nuevamente el palto me pareció un poco rácano en cantidad, tuve que acompañar el plato con varias raciones de pan que me ayudaron a dejar el palto limpio, limpio.

Aquí os dejo una foto del salteado de pollo,cerdo y vegetales que pidió fernan

De postre me pedí los profiteroles, siempre que los veo en una carta me los pido por el recuerdo que guardo de los profiteroles del restaurante Kasko de Bilbao (tengo la crónica pendiente) y casi siempre me defraudan. Estos no estaban mal pero no eran gran cosa, no pasaban del suficiente, otro plato que no me dijo nada.

 

Asi puede parecer que el lugar no me gustó, no penséis eso, esta bien, la comida estaba rica pero me quede con hambre y de algún plato esperaba más. Para mi ir a un sitio y quedarme con hambre es lo peor que me puede pasar y eso hace que mi vision del lugar ya no sea buena.  De “El Social” podeis esperar (según mi experiencia)  comida de gran sabor y calidad pero de cantidad…patina un poco.

Además, no se si fue por la espera  o por tener un mal día pero de las dos chicas que nos atendieron una de ellas parecía que no sabia el significado de la palabra sonrisa (la que no estaba en la barra), otra cosa que me parece un gran fallo si se esta atendiendo al publico. La comida incluso sabe mejor si quien te atiende es un tipo majo, jatorra, y la opinión cambia totalmente.

 

Volveré algún otro día para ver si mi opinión sigue en pie, pero lo dicho, si no sois de buen apetito no os defraudará el lugar. Si sois de los que necesitáis comer bien…mejor vete a Ledesma o al Kasko que por el mismo precio vas a comer igual de bien y te vas a quedar como un señor. No se que manía les ha dado a los restaurante últimamente de bajar la cantidad de las comidas…

El local esta cerca de la plaza circular de Abando y a solo 10 minutos del casco viejo de Bilbao y cerca del metro .

El  Social

Hurtado Amezaga 20

Bilbao

944666021

 

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Inauguración Bistro Guggenheim Bilbao
31 Mayo 2011 por De Buen Comer

El viernes pasado tuve el placer de ser invitado a la inauguración del nuevo restaurante Guggenheim y Bistró Guggenheim de Bilbao, así que me puse la sonrisa de los domingos y acudí al evento con todas las ganas del mundo.
Un amigo mío fue a comer al restaurante hace meses y me dijo que salio encantado, que se sale un poco del alcance de los bolsillos en general pero que merecida la pena.

El evento comenzaba a las 21:00 y como toda personalidad importante tuvimos que llegar un poco mas tarde para hacernos esperar, a las 21:30 nos plantamos en la alfombra roja y tras dar nuestro nombre a las chicas que custodiaban la entrada nos dirigimos flanqueados por dos hileras de velas al interior del restaurante y bar del museo. Por el camino un grupo de chicos y chicas que eran todo amabilidad nos ofrecían unas frutas bañadas en diferentes licores (piña con piña colada, fresas con mojito…), como aun no habíamos vencido a la vergüenza que siempre se apodera de nosotros en las inauguraciones no nos atrevimos a asaltar las diferentes mesas 🙂

El entrar al bar del museo Guggenheim vimos que estaba todo cuidado al detalle, a la decoración que siempre tiene el local había que sumarle las diferentes mesas donde preparaban delante nuestro los diferentes pinchos y tapas que iban a servir en la inauguración y una mesa de mezclas para el Dj que amenizaba la noche.

Para meternos en el ambiente nos movimos hasta la terraza del museo donde una chica nos ofreció unas copas de champagne Mumm, en un momento nos encontramos en medio de la terraza del museo Guggenheim, con vistas a un Deusto atardecido y una copa de champagne en la mano, un “feel like a sir” en toda regla.

Esta claro que este tipo de eventos en los que se ofrecen canapeses y bebidas gratis da igual que lo celebres en el Guggenheim con “gente guapa” que con los gitanos de Otxarkoaga, la gente se abalanza sobre la comida como si llevase tres meses sin comer, por ello mismo y a pesar de tener varios canapeses para probar solo pude catar un par de ellos.

Entre los pinchos que pude catar (que estaban todos de muerte) estaban la corteza de bacalao, unas tiras de piel de bacalao muy fritas que eran riquísimas, estaban muy torradas y parecían cortezas de cerdo pero con sabor de bacalao, todo un descubrimiento.

Despues nos trajo un camarero que era mas majo que las pesetas una bandeja con unos cuenquitos de cordero asado, puré de calabaza butternut y trazo de café que tenéis que probar. El cordero parecía mantequilla y se deshacía en la boca, para mí el pincho mas rico de los que probé en toda la noche. Este plato lo podéis degustar en el Bistró Guggenheim Bilbao en el menú carta y en el menú degustación. A mi me encanto.

Tras el cordero nos trajeron un platito de txangurro con espuma de zanahoria que estaba de 10, si yo fuese un buey de mar, un centollo…me gustaría que me cocinasen así. Me quede con ganas de repetir de lo bueno que estaba 🙂

Mientras íbamos tomando mas copas de champagne (cada dos por tres aparecía una chica ofreciéndose a llenar la copa, cosa que se agradece) nos fuimos aproximando a la mesa donde un chef preparaba mas cuenquitos con diferentes platos y pudimos probar el cogollo de Tudela impregnado en aceite de ajos con patata, huevo roto y aceitunas, este plato a mi me resulto algo insípido y la verdad no me convenció mucho, pero claro, comerlo después del cordero y el txangurro fue un golpe mortal para el pobre. (Fue como tomar un Don Simon después de un buen reserva de rioja)

Aquí terminaron los platos que yo pude probar, mi novia Laura si que probó unas brochetas de langostino antes de que nos ofreciesen unos macarrones de café como postre que también estaban deliciosos.

Después de la comida, nos pudimos sentar en la terracita que ya estaba más vacía mientras servían combinados en la barra. Allí tranquilamente nos pudimos tomar un par de Gin tonics para acabar una noche que fue perfecta (el detalle de poner perejil en el Gin tonic a mi me marco), al final el evento que estaba previsto finalizara a las 24:00 se extendio hasta la 01:30 que ya nos dijeron que teníamos que irnos a dormir (lo estábamos pasando tan bien que no nos queríamos ir)

CORRECCION: Fernando Luejo de Pernord Ricard España nos puntualiza el porqué del perejil
“La ginebra Beefeater 24, es una ginebra macerada durante 24 horas con ingredientes botánicos tales como corteza de pomelo rojo (también llevaba rodaja el combinado), té sencha japonés y té verde chino, entre otros 9.
El perejil no sabe, pero sí huele, es un potenciador de los herbales (los tés de la maceración), por eso se le añade a esta ginebra como nota diferenciadora.”

Muchas Gracias por la aclaración Fernando 😀

La noche nos sirvió también para conocer a Iker y Diana, Diana es la encargada de actualizar la sección Bilbao de Comer.es , con ella y su novio pasamos la velada y podemos decir que son una pareja de lo mas simpático y agradable, lo pasamos muy bien 🙂

El nuevo Bistró Guggenheim Bilbao no ha podido empezar con mejor pie, a un local con un diseño muy cuidado se une una cocina de altura que he podido confirmar en primera persona, nosotros ya estamos buscando un fin de semana libre para ir a comer y darnos un homenaje y la verdad es que os invitamos a hacer lo mismo. Seguro que no os defrauda 😉

 

Bistró Guggenheim Bilbao

Avda. Abandoibarra nº 2

48001 Bilbao Vizcaya

tel.: +34 944 239 333

reservas@bistroguggenheimbilbao.com

Reservas online con confirmación inmediata.

Descanso semanal domingo noche, lunes todo el día.

CARTA BISTRO GUGGENHEIM

Como podeis ver, me dedique a disfrutar de la noche y no tome muchas fotos, asi que he cogido alguna prestada de las que el museo guggenheim ha colgado en la web tilllate


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Restaurante Chez Marie en Montmarte (Paris)
15 Abril 2011 por De Buen Comer

Hace poco encontramos un viaje muy baratito a Paris y como hacia tiempo que no nos íbamos de vacaciones a algún sitio no dudamos en comprarlo y marchar a la ciudad de la luz.

Me habían hablado sobre lo caro que es comer bien en Paris y sobre lo poco limpia que es la gente de la hosteleria de aquel país y mi predisposición no era muy buena en ese sentido.

Un día dando una vuelta por Montmarte y después de hacer la visita obligada al Sagrado Corazón y ver la maravillosa vista que desde allí hay de Paris nos pusimos a buscar un lugar al que ir a comer, no era fácil ya que casi todos los sitios vienen a ofrecer lo mismo y al desconocer totalmente como son los sitios te aventuras a que te tomen el pelo y pagues la novatada por ser un gÜiri. En esta ocasión hicimos una cosa que no me suele gustar, hacer caso a la guía de Paris que habíamos comprado y acudir al pequeño restaurante Chez Marie en Montmarte.

La guía Lonely Planet decía que era un restaurante pequeñito, acogedor, con una decoración con motivos teatrales y que da bien de comer y debo decir que en esta ocasión la guía no mentía.

El menú del día costaba 12 € por persona y contenía un entrante, un plato principal y el postre, intentamos pedir las cosas mas típicas que nos ofrecían y quitando la ensalada que me pedí yo de entrante lo conseguimos.

De primero Laura pidió la sopa de cebolla, un plato típico francés que es muy básico pero muy sabroso. El plato consiste en un caldo de pollo con cebolla y pan desmigado, después le añaden queso rallado por encima y lo gratinan.

A mi no me hacia mucha gracia la sopa, pero al probarla me gusto mucho, no sabia a cebolla y tenia un gran sabor, además después de un día de caminata se agradecía meter algo caliente al cuerpo.

Yo pedí una ensalada de beicon que estaba deliciosa, llevaba tomate, lechuga, beicon, cebolla y una salsa que no había probado nunca y que estaba muy rica. La verdad que el plato no tiene mucha historia, pero el resto de los primeros no me motivaban y opte por el tiro fijo.

De segundo llegaron dos platos típicos franceses, Laura que había vivido unos años en Francia eligió el beuf bourguignon , un plato muy parecido a la carne guisada española.

Estaba deliciosa, me recordaba mucho a la carne guisada que hace mi madre (que posiblemente sea el plato más rico que existe con sus caracoles a la vizcaína) pero llevaba un toque especiado que no logre sacar. además la salsa tenia mucho cuerpo y sabor gracias al vino de Burdeos que llevaba. A mi este plato me encanto, sin duda el mejor de la comida.

Yo me pedí el andouillete sauce moutarde (como se te queda el cuerpo al decirlo??), ni yo ni laura sabíamos lo que era  y no me pude resistir a la atracción de lo desconocido.

Después pregunte a la señorita que nos atendía y en un ingles macarrónico (cosa que no entenderé ya que Laura le pregunto en un perfecto francés) me dijo que era “la parte de dentro del cerdo”, como si no hubiese partes XD XD

Al final el andouillete sauce moutarde resulto ser una especie de salchicha de callos, tenia sabor a los callos que se hacen España pero mas fuertes, no iba acompañado de ninguna salsa como se suele hacer aquí sino que iban a palo seco con un poco de mostaza picante.

El plato en si estaba rico, ojo, te tienen que gustar mucho los callos y los sabores fuertes, si no es así…mejor elige otro plato porque no te va a gustar. El plato además es muy contundente.

De postre elegimos una Mouse de chocolate y una tarta, estos postres eran los típicos que ponen en todos los lados así que no tienen mucha historia.

Para acompañar tomamos una jarra de 750 centilitros de Vino tinto de la casa que costo 8,50 €, la bebida no esta incluida en la casi totalidad de menús de Francia, así que si vas a comer al país vecino hazte a la idea que el menú no van a ser 12, 15 o lo que cueste, ya que tendrás que añadir entre 3 y 8 € en función de lo que quieras beber.

En resumen, el restaurante Chez Marie esta bien, no es un restaurante de alto copete pero se come muy bien, yo me quede a gusto con la cantidad y no fue nada caro (30 € los dos).

Además tiene encanto al ver esa entrada como de película y esas paredes con los cuadros y posters de teatro. A mi me gusto y si queréis ir a comer en un sitio cercano al Sacre Coeur  y barato os lo recomiendo muy mucho.

Eso si, la cocina francesa tiene mucha fama internacional pero a mi personalmente me parece que es mas marketing que otra cosa, en España hay restaurantes y cocineros  que les dan mil vueltas a los franceses y al resto de la gastronomía mundial.

 

Restaurante Chez Marie

Barrio: Buttes-Montmartre

27 rue Gabrielle, 18e, París, Francia

(01) 42 62 06 26

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