Restaurante Etxaniz en Bilbao (Hotel Silken Indautxu)

Gracias a la página Web Chollomania pude comprar un par de cupones para el restaurante Etxaniz de Bilbao. Este restaurante pertenece al hotel Silken Indautxu y tiene muy buen nombre en la capital bilbaína, de hecho mi amigo Rubén me lo había recomendado.

El Etxaniz es el típico restaurante al que por cuestiones de precio me pensaría un poco el ir así como así, pero con el descuento que había comprado se me presentó una oportunidad excelente para arreglarnos, invitar a mi novia a cenar y quedar como un señor.

El menú consistía en un menú degustación que incluía los siguientes platos

Entrantes:
Brioche esponjoso de maíz con huevo poché y su jugo de meloso.
Risotto marinero de pescado y marisco.

Platos principales:
Bacalao al pil pil con pimientos del país.
Solomillo de ibérico con crujiente de sésamo y salsa de oporto.

Postre
Cremoso de melón, granizado de pepino y sorbete de manzana.

De bebida incluía una botella de crianza rioja y agua.

Pasaré a desgranaros los diferentes platos que pudimos disfrutar en la cena.

El primer entrante me tenia un poco expectante ya que no tenía mucha idea de lo que me iba a encontrar y la verdad que me dejó con más frío que calor.
El Brioche esponjoso de maíz con huevo poché y su jugo de meloso resultó ser una especie de tostada gorda de maíz con un huevo escalfado en su interior y una especie de bechamel.


Un plato bastante insípido que solo se rompía por el gusto a maíz (un gusto también muy tenue a decir la verdad) que dejaba.

A mi me recordó mucho a un postre costarricense similar a las magdalenas pero que se hace con maíz dulce, aunque a decir verdad las magdalenas de maíz que nos hizo mi suegra ,aunque con menos glamour, le daban mil vueltas en cuanto a sabor al brioche de maíz que como he dicho era bien insípido.

El segundo plato que trajo el siempre atento y educado camarero fue un risotto marinero de pescado y marisco. Este fue para mi el peor plato de la noche, insípido a decir basta no tenía ni rastro de sabor a marisco ni pescado en ese caldo meloso que por el nombre debería haber llevado alguno de ambos ingredientes.
El arroz estaba acompañado de cachos de judía verde y algún trozo de pulpo que no le daba ningún sabor. Si existiese un tribunal gastronómico que juzgase los “delitos de mesa” el cocinero de esa mezcla de ingredientes que era el plato debería pasarse unos días en la sombra.
Lo único que se salvaba era el crujiente de queso que acompañaba al risotto y que le proporcionaba algo de alegría.

Después de los entrantes que nos habían decepcionado mucho no, lo siguiente, esperábamos ansiosos los platos fuertes del menú degustación.
Primero y como es de ley llego el bacalao al pil pil con pimientos del país, la verdad que daba pena ver la pobre tajadita que me pusieron acompañada de dos míseros pimientos en un plato.

De sabor estaba como toda la cena, para mi gusto se pasaron al desalar el bacalao dejándolo nuevamente insípido.

De tres platos que nos sirvieron, tres platos insípidos, la verdad que el cocinero se estaba cubriendo de gloria, por lo demás un plato de calidad con un pil pil muy bien hecho pero sin apenas sabor. Al menos lo pimientos si sabían a pimiento.

Nuevamente el chef del restaurante Etxaniz volvía a suspender con un plato que aunque tiene bastante trabajo (para conseguir la salsa pil pil en condiciones) no debería dar problemas a un cocinero que se dedique a los fogones y más si lo hace en un restaurante que se supone de cierto nivel.

Tras el nuevo fiasco llegó el Solomillo de ibérico con crujiente de sésamo y salsa de oporto, este plato estaba muy rico, la única pega que le puedo sacar es que el crujiente de sésamo quedó muy dulce recordando el sabor al rebozado dulce que suelen dar en muchos restaurantes orientales. El plato además se acompañaba de unas setas que junto al oporto le daban un toque de gracia. Desde luego el mejor plato de la noche, aunque eso sí, a años luz de los platos que nos han ofrecido en otros menús degustación en restaurantes de un perfil similar (Bistró Guggenheim por ejemplo).

Tras un menú degustación que no nos dejó satisfechos del todo vino el postre, un postre muy fresquito que nos hubiese ayudado a bajar la comida en el caso de que nos hubiésemos quedado llenos, cosa que en mi caso no ocurrió llegándome a comer medio solomillito de mi novia.
El postre también puedo decir que no pasará a la historia, el Cremoso de melón, granizado de pepino y sorbete de manzana no dejó de ser melón pasado por la batidora con una bola de helado de pepino y sorbete de manzana que sabía a manzana con un toque acido. Rico pero sin capacidad de sorprender.

El coste del menú fue de 29 € por persona, en realidad el menú que comimos costaría 56 €, mi conclusión para los que estéis pensando ir es que por un menú de 60 € tienes en Bilbao muchos sitios en los que comer como un rey y salir en condiciones con platos que merecen la pena y que no te dejan con esa sensación de no saber si el cocinero era profesional o era la mujer del camarero haciendo unos platos al tuntún.

Los platos fueron insípidos a decir basta y si ese menú lo llego a destinar a comer tengo que ir directo al wook a comer algo del hambre con el que hubiese salido.

Como casi siempre que voy a un sitio con cierta fama salgo defraudado, ese hotel era uno de los que me había llegado a plantear para celebrar una boda con mi novia laura y desde luego el otro fin de semana perdieron casi todas las papeletas.

Restaurante Etxaniz

Hotel Silken Indautxu
Plaza del Bombero Echaniz, S/N , 48010 Bilbao,
944 21 11 98


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Restaurante El Campanu en Llanes (Asturias)

El día 4 de agosto es el cumpleaños de mi hermana Nekane y el 8 el de mi madre Tella, por ese motivo y aprovechando que tanto ella como mi madre estaban ya veraneando en el pueblo asturiano de Celorio (Llanes) nos decidimos a acercarnos el fin de semana allí y celebrarlo comiendo en el restaurante “El Campanu”.

El Campanu es el restaurante al que siempre iba con mi madre y mi padre cuando era un poco más joven y delgado y queríamos celebrar algo en Llanes, por ello le guardo muy buen recuerdo y siempre estará entre mis lugares favoritos, por ello cuando decidimos acercarnos a ver a mi ama y hermana no dude en donde debía reservar mesa.

Como teníamos mesa reservada a las 15:00 del sábado y como Llanes siempre esta lleno de turistas que copan y abarrotan las calles y parkings nos acercamos un poco antes de la hora al pueblo, para la causa ya habíamos reclutado un rato antes al gran Jesús de la Cruz García, más conocido mundialmente como el gran Txus que no es de la familia pero como si lo fuese.

Para la comida pedimos tres entrantes a compartir y un plato principal cada uno, todas las veces que habíamos ido a comer al Campanu habías aprendido la lección de pedir poco al ser las raciones bien grandes, esta vez vimos que como todo eso también había cambiado.

Llegó el primer entrante, unas croquetas de queso y huevo cocido que sin ser nada del otro mundo se dejaban comer, para mi gusto estaban un poco flojas de sabor. Eso si, la bechamel perfecta, muy fina pero lo dicho, flojas de sabor (aunque ya sabéis que soy un enamorado de los sabores fuertes). La ración era la típica docena, no esta mal ya que por su precio (7 €) en la mayoría de los sitios te suelen dar media docena.

Después de las croquetas llegó un fijo en las visitas de mi familia al restaurante, el revuelto de setas y gambas, un revuelto que tal vez está bien para compartir tres personas pero no para 5 que éramos. El plato era muy sabroso tanto que para el resto de comensales estaba salado. Para mi que un restaurante te sirva un plato salado es un error imperdonable, es un error o bien de concentración (no acordarse de si he puesto sal o no) o bien de inexperiencia. Si a mi no me queda un plato salado en casa…¿¿como es posible que le quede a un profesional de la cocina??
Un revuelto que de estar en su punto de sal hubiese sido delicioso no puede pasar del aprobado por ese fallo garrafal. Su precio es de 12 €.

Antes del plato principal llegó el plato de jamón ibérico, un buen plato de jamón cortado a cuchillo y a loncha pequeña que estaba bien sudado y tenía un sabor delicioso. Un entrante perfecto, poco más puedo decir. El plato de jamón sale a 20 € el plato.

Después de los entrantes tocó el momento de los platos estrella, mi hermana, Txus y yo nos decantamos por el San Jacobo (no se porque no le llaman cachopo), mi madre por un Xargo a la plancha y mi novia Laura por unos pimientos rellenos de ternera.

A pesar de haber catado todos los platos que se pidieron para probarlos y dar mi opinión en el blog me centraré en el cachopo que es el plato que yo pedí y que siempre pido cuando voy al Campanu.

Lo primero que debo decir es que es el cachopo más pequeño que he comido nunca comiendo a la carta en Asturias. Hace años el cachopo del Campanu servíaa para comer sin necesidad de tomar un entrante previamente, esta vez de no haber comido nada más me hubiese quedado con hambre. Por los 18 € que cuesta te comes un pedazo cachopo en el bar Borizu de Celorio que no se lo salta un gitano.

Debo decir que me decepciono un poco, para que os hagáis una idea deciros que me comí el mío, un tercio del de mi hermana Nekane, medio pimiento relleno de mi novia Laura y un buen cacho de pescado de mi madre. Eso antes era impensable.
De sabor el cachopo estaba muy rico, tal vez lo único que le puedo achacar es que el queso era muy flojo de sabor, los que siguen mi blog saben que me gustan los sabores fuertes y este queso era muy suave.

Los pimientos rellenos, este plato prometía mucho estéticamente cuando lo sacaron, dos pimientos de considerable tamaño naturales (generalmente siempre ponen de bote) y asados en el propio restaurante. Digo prometían porque sequedó en eso, los pimientos estaban sin pelar, algo que puedo hacer yo en casa, pero no en un restaurante, además el relleno era carne picada así sin más, sin nada de gracia. De sabor estaban muy ricos eso si, pero claro, era pimiento asado con carne, era imposible que estuviese malo. Como dato a mejorar no hubiese estado mal que nos hubiesen indicado que el pimiento tenía algún palillo sujetando los pimientos, porque mi novia casi se lo traga. El precio de los pimientos era de 11 € el plato.

El xargo que comió mi madre estaba muy rico, estaba bien hecho y tenía un gran sabor, me comí una cuarta parte del mismo y debo decir que a pesar de que cuando lo probé estaba ya frío me encanto su sabor. Su precio es de 21 €, si lo vais a probar preguntar el precio antes ya que los pescados frescos varían su precio según el precio de la lonja o el mercado y si no queréis llevaros un disgusto después es mejor que preguntéis, el precio del kilo es de 30 € (o al menos cuando nosotros lo pedimos).

La comida la acompañamos con su pan recién horneado (1€ cada uno), dos botellas de agua (2,50 cada una) y dos botellas de crianza rioja Coto que salió a 11 € por botella. Después de la comida (de la que mi madre y hermana salieron llenas y contentas) tomamos en la terraza del restaurante un escocés (txetxu y yo) y tres cafés para las señoritas que nos acompañaban.

El precio total de la comida ascendió a 168,90 € y en notas generales debo decir que estuvo bien, tal vez soy un poco mas critico con el Campanu porque para mi es un lugar especial al que guardo mucho cariño.
Los platos principales salvo los pimientos que no tenían nada especial eran buenos y muy ricos, la calidad de los ingredientes es excepcional y debo recalcar que la educación y las buenas maneras de la camarera que nos atendió fueron en todo momento magníficas.

Si vais a Llanes de veraneo y queréis daros un homenaje no dudéis en pasaros por el Campanu, seguro que no os decepciona. Si pasáis os agradecería que me dejéis vuestras impresiones.
Tenéis más datos sobre restaurantes en Llanes en otros artículos de mi blog.

Comer en Llanes

Restaurantes en Lanes

llanes

El Campanu
Calle de la Calzada
Llanes
985 40 10 21

Restaurante La Kuina en Bilbao

El pasado 10 de julio fue mi cumpleaños, generalmente lo celebro con la familia y los amigos pero este año no tenia muchas ganas de hacer nada ni de estar con mucha gente y me decidí por celebrar una buena comida con la familia. El lugar elegido fue el restaurante La Kuina de Bilbao.

Del lugar me habían hablado muy bien varias personas (entre ellas Diana e Iker los chicos con los que compartimos la velada del Bistró Guggenheim) y entre eso y que es céntrico a mas no poder la elección fue clara.
Después de quedar en la plaza Unamuno con mi madre y hermana y tras tomar unos zuritos por las siete calles nos dispusimos a entrar en le restaurante.

Al ser una celebración y al quedar muy pocas veces con la familia para comer fuera nos decidimos por el menú degustación consistente en un surtido de primeros que van trayendo a la mesa y después un segundo . Su coste es de 36,50 € por persona (IVA incluido) y lleva incluido el postre y la bebida (crianza de Rioja)

Los entrantes son los siguientes

Aperitivo de paletilla ibérica con pa amb tomàquet

Este aperitivo de pan tostado con tomatito y ajo estaba delicioso, al buen sabor de la paletilla ibérica (que rico estaba el jamón) se unia el buen “retregao” que llevaba, tenia el toque justo de ajo y tomate para tener un buen sabor sin ser fuerte.

Royal de foie con granizado de citricos

Cuando nos trajeron este plato nos quedamos un poco mirando, ya he dicho que no estamos acostumbrados a salir mucho y al tener como caramelo encima no sabíamos exactamente si el plato era sólido o liquido, menos mal que mi hermana en seguida nos saco de dudas untando el foie en uno de los panes de pasas que nos habían traído para acompañar. ¿¿El resultado del plato?? Buenísimo, y puedo dar fe porque me acabe el de mi novia, el de mi hermana y cate un poco el de mi madre. Riquísimo, además el granizado de limón le daba un contraste buenísimo y un toque que me gusto mucho.

Vieiras crujientes con coral de bogavante

El mejor entrante de todos para mi, se me hizo un poco escaso, pero mas que nada por lo rico que estaba. Nos pusieron dos vieiras rebozadas con la espuma de bogavante y que decir…simplemente que eran sublimes. Muy ricas.

Huevo a baja temperatura con arena de jamón y boletus

Este plato me sorprendió, el huevo venia con unas migas de pan, boletus y jamón ¿? Que eran simplemente deliciosas, riquísimas, además el huevo estaba perfecto.

Solo tengo una cosa que achacar al restaurante La Kuina, antes del menú pedimos una ración de croquetas de bacalao ajo arriero (8,50 €), que estaban muy finas y deliciosas. Las pedimos porque nos habían comentado que era la especialidad de la casa junto a sus arroces y la verdad que no desmerecieron a su fama pero después de comérnoslas en los platos que nos pusieron se dedicaron a traernos los entrantes y depositarlos en el mismo plato en que habíamos comido las croquetas y que obviamente guardaba los restos del manjar que habíamos comido minutos antes, para mi un detalle imperdonable.

De segundo teníamos otros cuatro a elegir

Lubina salvaje con sofrito de chipirones y aire de carabinero
Chuleta a la piedra con patatas
Paletilla de cordero en leche de cabra
Arroz de bogavante (este es para dos personas)

Me quede con ganas de comer y probar el arroz pero un buen chuleton siempre es un plato del que no puedo escapar y así fue esta vez. Mi hermana y yo pedimos el chuleton a la piedra, mi madre la lubina con el sofrito de mejillones y mi novia Laura la paletilla de cordero sobre leche de cabra.

El chuleton estaba de 10, riquísimo, la carne muy buena, tierna y con el palto caliente para que se termine de hacer, una delicia de plato. Si existe el cielo me lo imagino como un lugar en el que además de no dar palo al agua te sirven para comer siempre chuletón para comer. Las patatas que acompañaban al chuleton estaban bastante sosas y se quedaban como asadas mas que fritas con el efecto de la piedra caliente, pero el conjunto del plato fue perfecto.

El pescado no lo probé, mi madre dejo un buen cacho de pescado ya que estaba ya llena y porque se lo sirvieron poco hecho y le da un poco de asquito comerlo así.

El cordero que pidió laura estaba delicioso, la carne estaba en su punto, crujiente por fuera y jugosa y blanda por dentro. La salsa de leche de cabra también estaba deliciosa, otra vez que vaya sino me pido el arroz caerá el cordero seguro (con permiso del chuleton obviamente)

De postre existe un postre único (para este menú) de torrijas con helado de mandarina, que estaba de muerte, delicioso. Las torrijas bien hechas, blanditas, dulcecitas en su punto justo y con un contraste con el helado de mandarina que hacia que quedase perfecto.

A mi la comida me gusto mucho, salí muy contento con la sensación de haber comido bien y con el estomago lleno, lo recomiendo al 100%, además lo tenéis en el centro del casco viejo de Bilbao junto a un conjunto de calles lleno de bares en los que tomar unos zuritos y a pocos metros de la plaza circular, la gran via… perfecto para los visitantes de Bilbao o para quien quiera comer bien  🙂

Además esta bastante cerca de la parada de metro de Casco Viejo 🙂

Restaurante La Kuina
Calle Nueva 4
94 479 41 24
Bilbao


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